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Introducción

Desde los orígenes del hombre, y de acuerdo a las distintas civilizaciones, ha surgido la duda acerca del porque existen personas que no se comportan como el resto del grupo.

La psicología clínica, podemos decir, que nace a la par de prácticas místicas para explicar la conducta anormal.

Ya con el auge del cristianismo, la enfermedad mental era sinónimo de posesión diabólica.

Entrado el siglo XVIII, surgen los primeros hospitales dedicados a atender a la conducta desviada, sin embargo los métodos de cura, como los azotes, eran sumamente agresivos.

En el siglo XIX, y gracias a las aportaciones de Phillipe Pinel, se da un trato humanitario a los enfermos en cuestión.

En el siglo pasado se oficializa el nombre de «enfermedad mental», y se da un avance científico para tratar a esta. Ejemplo de ello, es el uso de fármacos o de la famosa terapia electroconvulsiva.

Otro avance importante en el siglo XX, es la aparición de diversos enfoques psicológicos, como el psicoanálisis o el conductual. De este último, es precisamente del que nos ocuparemos.